Intercambio de palabras

No sé si te pasó, yo tuve unos días bastante malos hace un tiempo, y coincidió con un "intercambio de palabras" que tuvimos con alguien que conozco bastante, una persona diríamos "casi-amiga". No pasó de un intercambio de palabras, pero fué absolutamente "en caliente" desde ambas partes. Luego, ya en frío, me di cuenta que todo había comenzado por nada. Me quedé pensando, porque en algún momento en medio de las palabras cruzadas de ambos, se me pasó por la cabeza no acercarme más a esa persona. Pero, digo, las relaciones interpersonales también deben tener su cuota de respeto, y esto incluye respetar las opiniones de la otra persona. En fin, después de dedicar parte de una noche de sábado a pensar en lo que pasó, saqué algunas conclusiones -bueno, son certeras aunque no esperes Borges... jaja-:
* Hay momentos para hablar "en caliente" y hay momentos en los que es mejor hacer una pausa -un calderón...- y luego hablar con más calma con la otra persona.
* Está bueno no acumular broncas o "detalles", porque luego salen de la forma menos aprovechable.
* Se cumple la ley de la siembra y la cosecha... eso es bueno... o debería serlo, verdad?
* Mi abuelito decía que "las cuentas claras conservan las amistades" y yo diría que además nos ayudan a crecer.
* Si fué un malentendido o alguna actitud involuntaria y la otra persona no lo entiende aunque se lo expliquemos varias veces, ya no seguir forzando la situación, porque suele ser contraproducente.
* Si el otro reacciona de la manera que no esperábamos (toma distancia, no nos habla, hace muñequitos vudúes con caritas parecidas a la nuestra, contrata francotiradores, etc... je) simplemente no seguir el juego... puede llevarnos a amargarnos la semana, el mes o el año y en algunos casos la vida.
* Recurrir al amor del que tanto cantamos pero tan poco ejercitamos, el amor de Dios y amar "a pesar de". Esto ayuda a entendernos mucho mejor.
* Con ese mismo amor poner y ponernos límites. Nuestro corazón no es un cesto de desperdicios... mejor rechazar la basurita que quieran arrojarte, y mejor aún rechazar el odio, las culpas que no corresponden y la tentación de hablar con medio mundo de lo que pasó. Es mejor tener el alma limpita.
Mejor me voy a comprar una Coca Cola... malditas drogas... ja.
